
Recuerdo que aprendí a leer y una de las primeras cosas que cayeron en mis manos fue "Chapeau, el Esmirriau". Y desde entonces se convirtió en una especie de fetiche. Mortadelo y Filemón se convirtieron en compañeros de viaje durante mucho tiempo. Recuerdo especialmente "Safari Callejero", una tarde en la casa de mis abuelos, en el pueblo, cuando empecé a reirme muy fuerte y le enseñaba a todos mis hermanos el gag que tanto me había gustado.
Y luego los olvidé. Debo decir que no fue culpa solamente mía: Ibañez se había vuelto algo más repetitivo, o con menos calidad. Yo empecé a investigar y vi que Franquin era su referencia y descubrí, a través de él, a muchos más autores. Y Mortadelo ya no me gustaba tanto.
Pero le debo mucho. Probablemente el que me gusten los tebeos. Y que me guste dibujar tanto. Y que me guste tanto reirme leyendo. Y de ahí les debo eterna gratitud. Por estar en mis raíces.
En este dibujillo rápido (últimamente ando enfrascado en otros cómics) están con el atuendo antiguo (muy antiguo, de cuando Mortadelo se disfrazaba sacando cosa de ése sombrero y Filemón era una especie de Holmes venido a menos) pero con el estilo más actual de Ibáñez.
Que cosa más bonica de entrada...
ResponderEliminarSoy fui mucho de Mortadelo y Filemón también, aunque fui de los que no profundizaron mucho más (me quedé en eso, algo más de Ibáñez, Asterix y Obelix y Tintín).
Los Mortadelo y Filemón del estudio Vara eran geniales.
ResponderEliminarUna reflexión muy bonita, sí señor! Curioso: yo también tengo especial cariño a Safari callejero... :D
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